Android, gran problema y deficiente mercado. Un sistema que muere mientras crece.

Se mire como se mire, Android es un problema de descomunales proporciones que pronto nadie será capaz de controlar. Y es una pena porque es un buen sistema operativo que ha sido mal gestionado, planteado y, sobre todo, concebido.

El germen de Android

Con iOS en ciernes en el año 2007, Google que acababa de comprar a la empresa creadora de Android (a finales de 2005), se vio en la necesidad de rediseñar el sistema operativo móvil que estaba terminando de perfilar y acercarlo más a iOS. En aquel momento Android era una extraña mezcla entre Blackberry y Windows Mobile 5, con teclado en los terminales y media pantalla de visualización. Otros prototipos se presentaban con stylus igualmente. Pero Google vio claramente que el futuro era el concepto que Apple presentaba.

Lavado de cara después, el sistema quedó bien y en su intención estaba el proponer una alternativa real para todos los fabricantes que no fueran Apple, a aquella revolución que supuso en enero de 2007 la presentación del iPhone. Para esto se sirvieron de la siguiente premisa: arquitectura ARM (la misma que comparten la mayoría de dispositivos móviles, incluido el iPhone) y una capa virtual de software Java que permitiera compatibilidad con cualquier terminal, fueran cuales fueran sus componentes. Sobre la mesa la idea era brillante. Pero como ya comentamos hace algún tiempo, tiene sus problemas como que siempre será más lento que iOS o Windows Phone 7 por este motivo.

Android, problemas de compatibilidad y actualización.

Según un estudio que acaba de publicar Business Insider, el 86’3% de los dispositivos Android actuales tienen una versión obsoleta de sistema operativo. La versión más instalada data de diciembre de 2010 (la 2.3). La última versión de Android, la 4.0 o Ice Cream Sandwich, fue liberada en octubre del año pasado y más de 6 meses después solo está instalada en el 2’4% de los dispositivos. La mayoría de terminales y fabricantes tienen colgado el cartel de “Próximamente…” para la versión 4, incluso en aquellos terminales o tabletas que se lanzan ahora. Terminales o tabletas actuales con sistemas operativos obsoletos de más de un año de antigüedad.

Esto es debido al lento proceso de actualización de Android: Google libera el sistema, el fabricante coge el código, adapta los controladores de los componentes de cada uno de sus terminales, hace las pruebas pertinentes, proporciona la versión al operador telefónico (en caso de teléfono), este hace las pertinentes inclusiones de “su software corporativo” y luego lo libera a través de su propia red. Al final, quien no entiende obvia estas actualizaciones y quien sabe, las consigue antes en versiones preparadas por terceras personas que generan, en muchas ocasiones, mejores versiones que los propios fabricantes.

La sentencia de Android, Google Play Store

Otro de los problemas es el propio mercado de aplicaciones. Resulta curioso como Sony o Amazon tienen o van a tener su propia tienda de apps alejándose del concepto de la tienda de Android: abierta. Dicha “apertura” crea caos, confusión y aporta un extra: según la empresa de seguridad Sophos, “algún listo” ha creado versiones falsas de Instagram (la famosa aplicación móvil de fotografía) o Angry Birds Space y ha infectado millones de dispositivos a los que ha podido robar su información personal. Apps falsas publicadas en la propia Google Play Store. Es solo un ejemplo de la enorme cantidad de malware y de lo fácil que resulta colarse en un sistema operativo Android, sobre todo si tenemos en cuenta que lo que tapa agujeros de seguridad son las actualizaciones del sistema. Esas que no tiene casi el 87% de los actuales terminales.

La pasada semana tuve la gran ocasión de asistir como invitado a TheAppFest, un magnífico evento de promoción del mundo de las apps celebrado en Madrid, y una cosa quedó allí latente: el mercado de las Apps es Apple. Quien tenía apps en ambos sistemas, enseñaba la de Apple, quien no lo tenía decía el “próximamente en Android” pero no lo dejaba nada claro. Por el escenario pasaron iPhones y iPads por doquier, y prácticamente nada de Android ni dispositivos. Y el evento estaba enfocado de una manera generalista, con el patrocinio de la propia Samsung y su Galaxy Note. El haberse “escorado” hacia Apple lo proporcionó el propio desarrollo del evento.

Las cifras lo demuestran: los desarrolladores no se interesan por Android por varios motivos:

  • La dificultad a la hora de desarrollar en Android productos que funcionen en todos los dispositivos es un imposible. Los desarrolladores se cansan de recibir correos de gente con terminales donde su app no funciona (y por supuesto el desarrollador es el culpable, nunca Google o Android). Hay catalogados más de 1.000 dispositivos diferentes, cada uno con una configuración no compatible con otros. Probar una app en Android se convierte en una tarea épica.
  • Su alto índice de piratería, que con solo cambiar una opción del sistema nos permite bajar pirata cualquier app de pago gratuitamente y a las pocas horas de ser publicada oficialmente, no anima a la inversión. Al final, resulta que la App Store de Amazon para Android sí da beneficio a los desarrolladores. Menos que iOS, pero los da y es responsable de la mayoría de ingresos de apps de Android de pago. Todo gracias a su sistema de control de descargas ilegales y al hecho que es cerrada, con un sistema de aprobación de apps similar al de Apple.

Problemas añadidos

Google ha querido que todo el mundo tenga uno de sus terminales en el bolsillo. Es lógico. Ellos ganan dinero con las búsquedas y la publicidad y si todo el mundo tiene un terminal que pueda navegar, mejor que mejor. Por eso “lo regalan al mundo”. Es obvio.

Pero resulta que el 66% de los ingresos que Google obtiene por publicidad y búsquedas ¡proceden de Apple iOS!. Su propio sistema no es el que más beneficio les genera. Y esto es debido, entre otras cosas, a que casi un 40% de los terminales Android repartidos por el mundo se usan única y exclusivamente como teléfonos convencionales.

Hemos pasado del Nokia regalado para todos al Android de regalo para todos. Pero esos nuevos terminales no contratan tarifas de datos, no navegan por internet, no bajan apps (y mucho menos las usan) y solo se dedican a llamar por teléfono y enviar SMS.

Futuro… cuando Android se cerró

Y ese es el futuro: al ser Android de código abierto (al menos sus versiones 2 y 4, la 3 no lo es), cualquiera puede modificarlo o hacer lo que quiera con él. Por este motivo empresas como Sony ya preparan su propia App Store cerrada y su propio soporte para sus terminales. En dicha nueva tienda, solo se verificará que las apps funcionen en terminales Sony y su SDK tendrá funciones especiales de gran rendimiento solo para los terminales de su marca. De igual forma, Amazon ha hecho lo propio con la tableta Android de mayor éxito: Kindle Fire. Toshiba o Samsung ya tienen también sus propias tiendas… el resto es cuestión de tiempo.

El futuro, si nada cambia, es que cada cual cree su propio ecosistema Android incompatible el uno con el otro, y finalmente Google termine por tirar la toalla y deje de mantener su sistema. Como ya dijo uno de sus fundadores en el actual juicio que tienen con Oracle por violación de patentes de Google por el uso de Java en Android: “Android es importante para Google, pero no esencial”. Eso me recuerda al famoso chiste de “tu abuela se subió a un árbol…”.

About the author  ⁄ neotheone

Empresario tecnólogo experto en desarrollo, redes sociales y tecnología. Consultor de negocio, tecnología y aplicaciones. Blogger, redactor, actor de doblaje, locutor...

Comentarios en Facebook

3 Comments

  • Responder
    Erick
    4 mayo, 2012

    muy buen post .. gracias

    • Responder
      neotheone Author
      4 mayo, 2012

      Muchas gracias Erick. Era complicado abordar el tema, pero me alegro que te haya gustado.

      Un saludo